viernes, junio 15, 2007

Danza Germana...


Entre bosques encantados, de aquellos que tanto me gusta visitar, encontré un día un rastro brillante de vapores tibios, que me condujeron a un reino secreto. Mil veces pase por allí, mas nunca había encontrado esta puerta de entrada. En su interior, vivía una Diosa Germana, que me invito dulcemente a recorrer el lugar; me mostró el jardín, el arroyo, me mostró el dolor y la alegría. No quiso mostrarme su nostalgia, pero pude divisarla escondida tras unos trajes de fiesta en el closet. Al llegar a su habitación, vimos como unos traviesos rayos de luna espiaban por el borde de la ventana, querían verla danzar.

No me dejo ver su danza, -“nunca en la primera visita”-dijo. Prometí volver tan seguido como pueda, si no la incomodaba. Me dijo que bueno.

Creo que puede agradarle mi compañía. Creo que podemos explorar juntos algunos caminos del bosque.